La verdad es que no es exactamente así pues sería imposible encontrarse vivo en ese hipotético salón. En el Sol se encuentra un estado de agregación de la materia que se denomina plasma. Que no es más que la ionización de las partículas que componen ese medio, digamos que es un estado de agitación más allá de los gases donde las moléculas se dividen completamente y sólo se encuentran átomos ionizados que debido a su energía es imposible que se unan con otros átomos.
En nuestro salón, este estado se encuentra en los televisores y ordenadores que tenemos, particularmente en sus pantallas. Su funcionamiento es un tanto complicado de describir pero un esquema básico es fácilmente comprensible. El gas de neón y argón o nitrógeno (existen de los dos tipos) se encuentran entre dos electrodos que generan una diferencia de potencial o voltaje muy alto. De ese modo el gas contenido se ioniza, es decir, se crea el plasma. Este plasma alcanza temperaturas del orden de los 6000ºC o 7000ºC, pero nuestro televisor no se llega a fundir pues se encuentran encerrados en pequeñas cámaras donde se crean campos magnéticos capaces de controlar ese plasma, por lo que nunca tocaría esas paredes; además de que son estados de agitación que duran milésimas de segundo. Este estado desaparece cuando se lanza un electrón a nuestra pantalla, y es lo que vemos como píxel de color. Millones de estos píxeles son los que componen la imagen.
Invito a que hagáis una pequeña comprobación acercándoos a vuestros televisores. Veréis pequeñas celdas de las que salen un color. Si fijáis más la vista veréis como cada una de esas celdas contienen tres celditas más pequeñas con los colores azul, rojo y verde. En cada una de esas celditas se encuentra contenido el gas en estado de plasma. Pequeños soles en nuestras pantallas.
Una última cosa. He abierto una pregunta semanal en la que voy a poner varias respuestas y que responderé cada miércoles de cada semana. Participad. Y ya sabéis cualquier comentario aquí, en Facebook o en mi correo hachebarradc@gmail.com.
